domingo, 7 de febrero de 2010

Pataperreadas de Otis en Uruguay


paseando por las calles del pueblo de Valizas
Las dunas de Valizas
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Pataperreadas de Otis en Uruguay ...


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Pataperredas de Otis en Uruguay

fresquito el mar
con su madre y amiga
Otis chistoso
dónde estás?
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algunas pataperreadas de Otis en Uruguay

volaaareee oh oh oh
qué lindo correr en la playa !!
En La Paloma
Faro de la Paloma
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Algunas pataperreadas de Otis en Uruguay

En la duna de Valizas
calles de Valizas
en la playa, cualquier sombrita viene bien...
zona del río de Valizas ...
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Algunas pataperreadas de Otis en Uruguay

En la Esmeralda ... toda la playa para mí!!
En Valizas ...

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sábado, 16 de enero de 2010

Ay de ti, Haití

Catástrofe Natural. Haití. ¿Podemos seguir ofendiendo a los haitianos, a la especie humana en su conjunto, llamando Catástrofe natural a lo ocurrido días atrás, al horror indescriptible que se padece hoy en las calles de Port Au Prince?.

¿Podemos llamar accidente natural al hambre de siglos, a la colonización sistemática y sistematizada, a la expoliación más atroz que haya sufrido pueblo alguno sobre la tierra?.

Ese pequeño país caribeño, llamado Haití … Ay Ti?. Ay de ti?; es, y ha sido por décadas el de menor ingreso per cápita, el patio trasero del Caribe, del Mundo. Los peores índices macroeconómicos del planeta. Aquel donde nacer es, casi, un pasaporte sin sentido, un viaje hacia la muerte temprana o a la emigración.

Haití duele y sorprende hoy, porque una mano mortal parece haber querido borrarlo de la faz de la tierra, y le ha pegado tan duro que quizás no vuelva a ser el mismo de siempre.

Su gente -- ¿con destino de isla? --- , ha quedado a la deriva y arrinconada a su suerte.

Pero digámoslo de una vez por todas, sin eufemismos: el mundo abandonó a Haití, lo dejó morir de mil maneras. La comunidad internacional cada vez que pudo, cada vez que se discutió condonar sus deudas, aliviar la situación humanitaria, soltó la mano de Haití y lo dejó languidecer en el hambruna, la enfermedad, la asfixia financiera y el ninguneo político.

Ese cocktail de injusticias, forma parte y es lo que agrava exponencialmente esta catástrofe tan poco natural que estalló hace tres días con el sismo.

Así, el mundo y los medios de comunicación que exhiben sin pudor el terrible show, pueden seguir hablando de catástrofe natural y de la enojada reacción de MADRE NATURA frente a los descontroles ecológicos que los humanos le perpetramos. También podemos preguntarle o rogarle a Dios.

Lo que no podemos seguir haciendo, es usar el terremoto como gran alfombra para esconder la verdad, aquella verdad que habla a las claras de que a Haití sólo le faltaba un empujoncito como el del terremoto para estallar y caer. Porque desde hace años que Haití tenía sellado su certificado de muerte.

Peri Labeyrie